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Hola a todos, espero que se encuentren muy bien. El día de hoy, vengo a compartirles mi odisea para poder llegar a la FILEM, con un poco de exageraciones por allí, espero que puedan entretenerse un rato, en fin, sin más, vamos para allá.
Pésima decisión
Todo comenzó la mañana del lunes treinta de septiembre, por la mañana, tenía decidido visitar como cada año, la feria del libro, que, en este caso, sería celebrada muy cerca de la escuela, presuroso, le pregunté a una amiga si me acompañaba, (que de ahora en adelante denominaré con el mote de "S") y así creí que comenzaría un día muy agradable.
Al salir de la Universidad, planeaba caminar al menos unas cinco cuadras para poder tomar el autobús, sin embargo, S decidió que sería buena idea tomar uno frente a las puertas de la facultad, como yo no estaba enterado de que la mayoría de autobuses tomaban esa ruta, decidí hacerle caso, sin embargo, creo que nos percatamos más en el color del mismo, que en lo que en realidad decían los letreros, mala idea.
Y así emprendimos nuestro viaje hacia nuestro destino, que yacía lejano, o al menos sería muy tenebroso, lo que nos ocurriría dentro de poco.
Desconocía por completo de la ruta, pero al menos me llegué a percatar, que el camino que estaba tomando el autobús no era la ruta que normalmente seguía, me pareció extraño, pero para organizar mis ideas, y tranquilizarme un poco, decidí mirar los carteles, en efecto, decía "Centro", nada de qué preocuparse, pensé.
Poco a poco y en lugar de haber tomado una vuelta en U, el autobús giró varias veces entrando en calles que me parecían desconocidas, lentamente, comenzamos a alejarnos de los lugares que yo conocía, y bueno, ¿Qué hay de mi amiga?, bueno pues, ella no es de aquí, así que ella estaba incluso más perdida que yo.
Traté de amenizar el trayecto realizando uno que otro comentario para iniciar una conversación con S, no quería que se pusiera nerviosa, así que cada vez que veía algo que me resultaba familiar, o me traía un recuerdo, yo me limitaba a contarle algo gracioso o una que otra anécdota. Pronto entramos a hablar de películas de terror, y recordé la típica donde un grupo de adolescentes se pierden y son asesinados uno por uno, o aquella donde una familia de caníbales secuestraba personas para devorarlos, la simple idea de mencionar esas cosas me resultaba absurda y muy divertida, ambos nos reíamos inocentes e ingenuos.
Y así, conforme seguía avanzando, la gente bajaba, y el transporte se notaba cada vez más vacío, y cuando alguien, raramente subía, simplemente me sentía observado o incómodo, algunos pasajeros me dedicaban miradas serias o molestas, no sabía el porqué.
Sentía los nervios a flor de piel, algo dentro de mí, decía que algo estaba mal, pero, como siempre, mi optimismo actuaba como arma de dos filos.
Dejé de ver calles pavimentadas y la vegetación comenzó a reinar por esos lugares donde ahora transitábamos, un par de edificios con altura considerable y un pequeño montón de casas arremolinadas fue lo único que vislumbré antes de llegar al final de nuestro trayecto, al parecer, habíamos atravesado un pueblo también, lleno de calles angostas y gente que no parecía muy amante del día, porque, a pleno rayo de sol, las calles se encontraban desiertas, exceptuando de repente a algún anciano que caminaba por ahí.
Los recuerdos acerca de las situaciones absurdas de las que me mofaba con anterioridad, comenzaron a transformarse en futuros y fatídicos destinos que me esperaban.
Sin previo aviso, el autobús comenzó a detenerse, realizó una vuelta en U y se detuvo, el chófer, que parecía algo fatigado, nos dijo que ahí terminaba su ruta, un escalofrío me recorrió la columna, tomé mi mochila y le pedí a mi amiga que no se alejara de mí, bajamos del vehículo que nos había llevado un buen rato y miré a mi alrededor. Árboles, césped extremadamente crecido, flores, rocas y una calle sin pavimentación que terminaba en un pequeño barranco. ¿A dónde habíamos ido a parar?
El chófer desapareció tras entrar a una pequeña choza mal construida de rocas y madera, y así, por fin lo entendí, estábamos perdidos...
Bien, espero, pronto poder contarles que sucedió después, pierde su encanto tenebroso y se vuelve algo más bien aburrido, sin embargo, lo que yo creía que sería un día normal y alegre, terminó convirtiéndose en una anécdota que ahora será muy buena para poder relatar.
Nos vemos en la siguiente, un saludo :)
-Raesimsae
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