domingo, 29 de septiembre de 2019

Ensayos, comentarios y análisis I


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Hola a todos, espero que se encuentren bien, esta vez, les traigo un ensayo que escribí hace poco acerca de nuestros sueños y el como somos manejados por ellos, además de explicar de cuantas maneras influyen estos en nuestras vidas, en fin, sin más, vamos para allá.

¿Somos esclavos de nuestros propios sueños?
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.
Edgar Allan Poe

Desde siempre, se ha mantenido imperativo el pensamiento acerca de que los seres humanos tenemos control absoluto sobre nuestros sueños, sin embargo, si avanzamos a raíces más profundas podremos encontrarnos con autores y filósofos que niegan o se mantienen en un punto intermedio, acerca de la veracidad de este planteamiento.

Sueño
Primero, concentrémonos en el concepto como tal de sueño. Éste se entiende como, el estado de reposo en el que se encuentra la persona que está durmiendo. Remitiéndonos a esto, me atrevería a objetar que se considera también una actividad particular y enigmática. Particular, porque, a pesar de que todos los seres humanos tenemos la capacidad de llevarla a cabo, no puede ser conjeturada en grupo, o puede ser una actividad pluralizada. Por otro lado, enigmática, porque el simple hecho de generar imágenes en nuestro cerebro que puedan llegar a representar vivencias, miedos, deseos y acontecimientos, nos permite expresar que solo se sueña lo que se vive.
Como nos presenta Gorostiza (1939) en Muerte sin fin:

“en ésta aguda ingenuidad del ánimo
que se pone a soñar a pleno sol
y sueña los pretéritos del moho…”

Haciendo referencia a que se sueña, lo que acontece, o lo que se cuenta, no algo no vivido o ajeno a la persona.
A través del tiempo, nos hemos encontrado con distintos juicios y posturas que mantienen ideas adversas unas de otras, dependiendo del entorno geográfico y los conocimientos al respecto sobre el tema.
Por ejemplo, si nos encaminamos al camino de la filosofía, nos encontramos con las opiniones de dos filósofos muy reconocidos: Aristóteles y Platón. El primero, afirma que iba de la mano con la actividad del corazón y con una evaporación relativa al proceso de la nutrición, mientras que Platón proporciona testimonio haciéndole segunda con respecto a la relación con las horas de vigilia y las operaciones mentales. Ambos manejan y relacionan el tema con la alimentación, y esto ¿debido a qué? Simple, no habla acerca de la alimentación del cuerpo físico, si no, del alma, es necesario nutrir el alma para que el cuerpo se mantenga sano, el cuerpo mismo, simplemente se denota como un cascarón.
Existen juicios que se relacionan también con las creencias populares, como el que habla de la separación del alma con el cuerpo, los viajes astrales y la relajación completa o casi absoluta. En la antigua Grecia, se manejaba mucho la creencia acerca de el buscarle siempre una explicación favorable y verídica, sin embargo, basándonos en escritos y creencias, nos encontramos el mito más popular, el de Morfeo, conocido popularmente como el dios de los sueños o la personificación de éstos.
Tal vez, Gorostiza (1939), realiza una relación en los versos de Muerte sin fin:

“sólo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente…”

Cuando se habla de religión, el abanico de posibilidades, no hace otra cosa más que engrandecerse, por el motivo de que, cada una de estas, o al menos la mayoría, sustentan con ímpetu, la fe hacia sus conocimientos acerca de este campo. Los judíos, la consideraban una especie de muerte transitoria y daban gracias a Dios por devolverles el alma a la mañana siguiente.
Paz (1960), objeta que, puede relacionarse con la muerte en los versos del poema Piedra de Sol:

¡Caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!

Se vincula al Antiguo Testamento con la literatura hebrea debido a la concordancia en ideas, conjeturando el que, en los sueños, con regularidad se suscitaban acontecimientos o revelaciones divinas, ejemplo muy ensordecedor, la visita del ángel Gabriel a María.
Empleando y ahora, dándole pie a los teóricos, nos encontramos con las opiniones de tres hombres estudiosos del tema, que mantienen opiniones discrepantes, tal es el caso de Hobson, Dennett y Freud.
Dennett (2006) converge en que los sueños, son meramente inventos al despertar que no son más que relatos verbales que nunca ocurrieron como tal durante el estado de durmientes. Y también hace alusión a su inutilidad, debido a que los ve como un simple [1]epifenómeno, un sueño, es la luz del cerebro, que cumple con su función nocturna, recargar sus neurotransmisores.
Según Hobson (1975), no significan nada, solo informan acerca de nuestras preocupaciones e intenciones, amen de recordar y mantener diversos hechos y acontecimientos.
Freud (1899) descubrió que no controlamos nuestra mente, hace valido el pensamiento acerca de que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, y recordar fragmentos de los sueños puede ayudar a destapar emociones y recuerdos enterrados.
Además, mantiene en vigor, que los sueños representan la realización de un deseo (mayoritariamente sexual) por parte del que sueña, incluyendo a las pesadillas, por lo tanto, llega a señalar al soñador como masoquista.
Como Cuesta (1942) de manera implícita plantea el deseo sexual de la siguiente manera en Canto a un dios mineral:

“suelta al nocturno paladar el sueño
  sus sabores obscuros.”

También, sostiene el hecho de que cualquier tipo de sueño, es considerado, interpretable, al segregarlo en partes y adjudicarles un significado concreto y rígido, ya al final, se reúnen ideas y planteamientos y surge la interpretación global que vuelve a mencionar que se mantiene como una realización de deseos. Concluye el fenómeno como una actividad intelectual altamente complicada.
Paz (1960), de nuevo, reitera, al escribir acerca de las pasiones y deseos sexuales en Piedra de Sol:

“Amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos…”

Consideraría entonces, deseo, como un sinónimo alusivo a los sueños, por el hecho de querer conseguir la posesión o realización de algo.

La ensoñación
Ahora bien, ¿qué es la ensoñación? La ensoñación es un estado de reposo. El soñador deja de reflexionar cuando imagina. La ensoñación es otra forma de realidad y también es un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Ésta, se mantiene compuesta de imágenes.
Paz (1960) alude al término, al escribir en Piedra de Sol:

“Rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñando,
duramente esculpido durante el sueño,
arrancado a la nada de esta noche…”

Jung brinda “género” al animus y alma, y las conjunta con sus derivados, sin embargo, Bachelard (1960) proporciona la misma relación a las palabras sueño y ensoñación, solo que, en este caso, interpreta “sueño”, como masculino y “ensoñación” como femenino.
Se relacionan con el sueño MOR, que de sus siglas significa, movimiento ocular rápido, y se refiere a cuando se sueña con mayor intensidad. Derivado de esto, la respiración y el ritmo cardiaco se vuelven intensos e irregulares, Los sueños se caracterizan por un sentido de movimiento continuo, y las neuronas cerebrales encargadas del movimiento, se descargan intensamente durante el sueño, aunque pocas veces deseemos estos movimientos y se experimente una sensación de actividad motora forzosa e involuntaria. En pocas palabras, la actividad motora se convierte en la parte central de la trama.
Como menciona Cuesta (1942) en el poema Canto a un dios mineral:

“Como si fuera un sueño, pues
sujeta,
no escapa de la física que aprieta
en la roca la entraña…”

Haciendo alusión a los movimientos involuntarios llevados a cabo durante la ensoñación.

Conclusión
Comprendemos entonces que la ensoñación forma parte fundamental de los sueños, y pertenece a un ámbito extenso de repercusiones y contexto, sin embargo, el concepto de soñar y ensoñación no se encuentra muy separado el uno del otro, así que puede considerársele a la ensoñación, como la hermana del sueño.
Así que, la hipótesis planteada con anterioridad puede quedar en un punto medio al no tener en claro muy bien, las observaciones y objeciones de los teóricos de hoy en día, pero si nos basáramos más que nada en la opinión de Freud, me atrevería a decir que la hipótesis manejada, es cierta, ya que el ser humano, no tiene control alguno sobre sus sueños, no elige que ni a quienes soñar, simplemente lo realiza como un acto reflejo a sus vivencias del día y a otros factores no tan relevantes como para resaltar.

Bueno, ¿Qué opinan?, ¿Creen que en realidad nuestros sueños tienen influencia en nosotros y en los demás o se trata solo de una mera suposición? Me gustaría leerlos, y bueno, eso ha sido todo, hasta la próxima :D

-Raesimsae




[1] fenómeno secundario que acompaña o sigue a un fenómeno primario sin constituir parte esencial de él y sin que aparentemente ejerza influencia.

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