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Hola a todos, espero que se encuentren bien, esta vez, les traigo un ensayo que escribí hace poco acerca de nuestros sueños y el como somos manejados por ellos, además de explicar de cuantas maneras influyen estos en nuestras vidas, en fin, sin más, vamos para allá.
¿Somos
esclavos de nuestros propios sueños?
Los
que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan
sólo de noche.
Edgar
Allan Poe
Desde
siempre, se ha mantenido imperativo el pensamiento acerca de que los seres
humanos tenemos control absoluto sobre nuestros sueños, sin embargo, si
avanzamos a raíces más profundas podremos encontrarnos con autores y filósofos
que niegan o se mantienen en un punto intermedio, acerca de la veracidad de
este planteamiento.
Sueño
Primero,
concentrémonos en el concepto como tal de sueño. Éste se entiende como, el
estado de reposo en el que se encuentra la persona que está durmiendo.
Remitiéndonos a esto, me atrevería a objetar que se considera también una
actividad particular y enigmática. Particular, porque, a pesar de que todos los
seres humanos tenemos la capacidad de llevarla a cabo, no puede ser conjeturada
en grupo, o puede ser una actividad pluralizada. Por otro lado, enigmática,
porque el simple hecho de generar imágenes en nuestro cerebro que puedan llegar
a representar vivencias, miedos, deseos y acontecimientos, nos permite expresar
que solo se sueña lo que se vive.
Como
nos presenta Gorostiza (1939) en Muerte sin fin:
“en ésta aguda
ingenuidad del ánimo
que se pone a
soñar a pleno sol
y sueña los
pretéritos del moho…”
Haciendo
referencia a que se sueña, lo que acontece, o lo que se cuenta, no algo no
vivido o ajeno a la persona.
A
través del tiempo, nos hemos encontrado con distintos juicios y posturas que
mantienen ideas adversas unas de otras, dependiendo del entorno geográfico y
los conocimientos al respecto sobre el tema.
Por
ejemplo, si nos encaminamos al camino de la filosofía, nos encontramos con las
opiniones de dos filósofos muy reconocidos: Aristóteles y Platón. El primero,
afirma que iba de la mano con la actividad del corazón y con una evaporación
relativa al proceso de la nutrición, mientras que Platón proporciona testimonio
haciéndole segunda con respecto a la relación con las horas de vigilia y las
operaciones mentales. Ambos manejan y relacionan el tema con la alimentación, y
esto ¿debido a qué? Simple, no habla acerca de la alimentación del cuerpo
físico, si no, del alma, es necesario nutrir el alma para que el cuerpo se
mantenga sano, el cuerpo mismo, simplemente se denota como un cascarón.
Existen
juicios que se relacionan también con las creencias populares, como el que habla
de la separación del alma con el cuerpo, los viajes astrales y la relajación
completa o casi absoluta. En la antigua Grecia, se manejaba mucho la creencia
acerca de el buscarle siempre una explicación favorable y verídica, sin
embargo, basándonos en escritos y creencias, nos encontramos el mito más
popular, el de Morfeo, conocido popularmente como el dios de los sueños o la
personificación de éstos.
Tal
vez, Gorostiza (1939), realiza una relación en los versos de Muerte sin fin:
“sólo un cándido sueño
que recorre
las estaciones
todas de su ruta
tan amorosamente…”
Cuando
se habla de religión, el abanico de posibilidades, no hace otra cosa más que
engrandecerse, por el motivo de que, cada una de estas, o al menos la mayoría, sustentan
con ímpetu, la fe hacia sus conocimientos acerca de este campo. Los judíos, la
consideraban una especie de muerte transitoria y daban gracias a Dios por
devolverles el alma a la mañana siguiente.
Paz
(1960), objeta que, puede relacionarse con la muerte en los versos del poema Piedra
de Sol:
¡Caer, volver,
soñarme y que me sueñen
otros ojos
futuros, otra vida,
otras nubes,
morirme de otra muerte!
Se
vincula al Antiguo Testamento con la literatura hebrea debido a la concordancia
en ideas, conjeturando el que, en los sueños, con regularidad se suscitaban
acontecimientos o revelaciones divinas, ejemplo muy ensordecedor, la visita del
ángel Gabriel a María.
Empleando
y ahora, dándole pie a los teóricos, nos encontramos con las opiniones de tres hombres
estudiosos del tema, que mantienen opiniones discrepantes, tal es el caso de
Hobson, Dennett y Freud.
Dennett
(2006) converge en que los sueños, son meramente inventos al despertar que no
son más que relatos verbales que nunca ocurrieron como tal durante el estado de
durmientes. Y también hace alusión a su inutilidad, debido a que los ve como un
simple [1]epifenómeno, un sueño, es
la luz del cerebro, que cumple con su función nocturna, recargar sus
neurotransmisores.
Según
Hobson (1975), no significan nada, solo informan acerca de nuestras
preocupaciones e intenciones, amen de recordar y mantener diversos hechos y
acontecimientos.
Freud
(1899) descubrió que no controlamos nuestra mente, hace valido el pensamiento
acerca de que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a
la superficie consciente durante los sueños, y recordar fragmentos de los
sueños puede ayudar a destapar emociones y recuerdos enterrados.
Además,
mantiene en vigor, que los sueños representan la realización de un deseo
(mayoritariamente sexual) por parte del que sueña, incluyendo a las pesadillas,
por lo tanto, llega a señalar al soñador como masoquista.
Como
Cuesta (1942) de manera implícita plantea el deseo sexual de la siguiente
manera en Canto a un dios mineral:
“suelta al
nocturno paladar el sueño
sus sabores obscuros.”
También,
sostiene el hecho de que cualquier tipo de sueño, es considerado,
interpretable, al segregarlo en partes y adjudicarles un significado concreto y
rígido, ya al final, se reúnen ideas y planteamientos y surge la interpretación
global que vuelve a mencionar que se mantiene como una realización de deseos.
Concluye el fenómeno como una actividad intelectual altamente complicada.
Paz
(1960), de nuevo, reitera, al escribir acerca de las pasiones y deseos sexuales
en Piedra de Sol:
“Amar es combatir,
si dos se besan
el mundo cambia,
encarnan los deseos…”
Consideraría
entonces, deseo, como un sinónimo alusivo a los sueños, por el hecho de querer
conseguir la posesión o realización de algo.
La
ensoñación
Ahora
bien, ¿qué es la ensoñación? La ensoñación es un estado de reposo. El soñador
deja de reflexionar cuando imagina. La ensoñación es otra forma de realidad y
también es un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Ésta, se mantiene
compuesta de imágenes.
Paz
(1960) alude al término, al escribir en Piedra de Sol:
“Rescatado esta
noche, contra un sueño
de ayuntadas
imágenes soñando,
duramente
esculpido durante el sueño,
arrancado a la
nada de esta noche…”
Jung
brinda “género” al animus y alma, y las conjunta con sus derivados, sin
embargo, Bachelard (1960) proporciona la misma relación a las palabras sueño y
ensoñación, solo que, en este caso, interpreta “sueño”, como masculino y
“ensoñación” como femenino.
Se
relacionan con el sueño MOR, que de sus siglas significa, movimiento ocular
rápido, y se refiere a cuando se sueña con mayor intensidad. Derivado de esto,
la respiración y el ritmo cardiaco se vuelven intensos e irregulares, Los
sueños se caracterizan por un sentido de movimiento continuo, y las neuronas
cerebrales encargadas del movimiento, se descargan intensamente durante el
sueño, aunque pocas veces deseemos estos movimientos y se experimente una
sensación de actividad motora forzosa e involuntaria. En pocas palabras, la
actividad motora se convierte en la parte central de la trama.
Como
menciona Cuesta (1942) en el poema Canto a un dios mineral:
“Como si fuera un
sueño, pues
sujeta,
no escapa de la
física que aprieta
en la roca la
entraña…”
Haciendo
alusión a los movimientos involuntarios llevados a cabo durante la ensoñación.
Conclusión
Comprendemos
entonces que la ensoñación forma parte fundamental de los sueños, y pertenece a
un ámbito extenso de repercusiones y contexto, sin embargo, el concepto de
soñar y ensoñación no se encuentra muy separado el uno del otro, así que puede considerársele
a la ensoñación, como la hermana del sueño.
Así
que, la hipótesis planteada con anterioridad puede quedar en un punto medio al
no tener en claro muy bien, las observaciones y objeciones de los teóricos de
hoy en día, pero si nos basáramos más que nada en la opinión de Freud, me
atrevería a decir que la hipótesis manejada, es cierta, ya que el ser humano,
no tiene control alguno sobre sus sueños, no elige que ni a quienes soñar, simplemente
lo realiza como un acto reflejo a sus vivencias del día y a otros factores no
tan relevantes como para resaltar.
Bueno, ¿Qué opinan?, ¿Creen que en realidad nuestros sueños tienen influencia en nosotros y en los demás o se trata solo de una mera suposición? Me gustaría leerlos, y bueno, eso ha sido todo, hasta la próxima :D
-Raesimsae
[1] fenómeno
secundario que acompaña o sigue a un fenómeno primario sin constituir parte
esencial de él y sin que aparentemente ejerza influencia.
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